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Escapar de las viejas ideas

Reinventar, reimaginar, repensar, cambiar, adaptar, etc. ¿Cuántas veces ha escuchado alguno de estos verbos desde que inició la pandemia? La llegada del COVID-19 y las medidas de distanciamiento social que los gobiernos del mundo han ordenado, así como la afectación de los negocios, el aumento en el desempleo y el tiempo que hemos pasado solos en nuestros hogares, nos han permitido tener tiempo para pensar y evaluar lo sucedido.

Una de las conclusiones inevitables es que todos debemos cambiar y adaptarnos al mundo post COVID-19. Lo primero y más importante, cambiar como personas, posteriormente como familias, como sociedad, como empresas y gobiernos. Cambiar es inevitable. El cambio que llega y que llevábamos aplazando por años era urgente en diferentes frentes. El cambio en la manera como consumimos, como trabajamos, como estudiamos, como nos transportamos, como nos relacionamos entre nosotros y con la naturaleza, como nos divertimos, incluso la manera como se ha gobernado a la sociedad, ha cambiado y cambiará aún más. 

El cambio en los aspectos mencionados y muchos otros omitidos, son inevitables. Hayamos estado preparados o no para ellos. Lo importante ahora es que la reinvención, reimaginación, adaptación y en general, la implementación de la innovación en todos los aspectos de la vida social, es una conversación obligada que no puede escapar institución, organización o persona alguna. A continuación, algunas reflexiones que pueden fomentar esta discusión e implementación de ideas.

Un editorial del periódico económico Financial Times del 20 de marzo de 2020, declaró que las reformas e iniciativas sociales que hace algún tiempo parecían excéntricas, hoy ya no lo son y que su discusión y análisis se hace necesario en el actual momento. Asuntos como la implementación de un salario básico universal y una jornada laboral más corta, son aspectos de reforma que con la llegada del COVID-19 se convierten en políticas de necesaria evaluación. Pero no sólo esto, asuntos que lentamente adquirían importancia día a día como la masificación del teletrabajo, la educación digital y el fin del dinero en efectivo, se aceleraron de manera abrupta con el arribo del Coronavirus. Y esto es sólo el inicio. 

Enumerar los sectores y las reformas necesarias sería un ejercicio interminable y agotador, por lo tanto, quisiera proponer un cambio fundamental sin el cual todos los demás son inviables, y esto es el cambio en la mentalidad.

El libro Utopía para realistas (2017), del pensador holandés Rutger Bregman, tiene una cita de John Maynard Keynes que resume bien la idea del cambio mental que se requiere en este momento: “La dificultad no estriba en las ideas nuevas, sino en escapar de las viejas”. Esta frase contiene algo de razón si se revisa a la luz de algunas situaciones actuales. Las plataformas para realizar llamadas digitales existen desde hace más de una década, el acceso a clases y conferencias de los más prominentes académicos y líderes globales están a un click de distancia en Youtube, al igual que sus textos. De igual manera ocurre con los mecanismos para vender y comprar en línea, quienes han adquirido un alcance global inesperado en los últimos 5 años. El mundo en efecto se había aplanado como dijo Thomas Friedman (2005). Aunque esta frase se había vuelto de uso cotidiano, no habíamos dimensionado la magnitud del cambio y las herramientas que teníamos a la mano para transformarnos como sociedad. Ahora lo estamos comprendiendo de una mejor manera, por que estamos siendo forzados a vivir diferente. 

Para entender lo anterior, vale la pena preguntarse: ¿Qué sería de los países del mundo con los cierres establecidos por los gobiernos si no tuviéramos Internet? ¿Cómo sería pasar los días sin acceso a los cientos de miles de portales que ofrecen información en tiempo real de las medidas que van tomando los gobiernos? ¿Cómo sería el paso de las horas sin plataformas de música y video que las amenizaran? ¿Qué sería de la relación con nuestros seres queridos sin las aplicaciones de video llamadas? ¿Cómo hubiéramos hecho para llevar víveres a nuestras casas sin las robustas cadenas de superficies que a pesar de los retos han mantenido el abastecimiento de la mano de los campesinos y la agroindustria? ¿Cómo serían las filas para ingresar a tiendas y supermercados sin las aplicaciones digitales y servicios domiciliarios que han llevado toneladas de alimentos hasta las puertas de nuestras casas? 

Los ejemplos son múltiples, y todo esto sirve para valorar el momento de la historia y el mundo en el que recibimos esta disrupción global del COVID-19. Y si bien, no todas las personas tienen estos privilegios y el mismo acceso a Internet, la penetración de esta red en un país como Colombia es alta. De acuerdo a datos del MINTIC, Colombia tiene más de 30 millones de conexiones de banda ancha, y prácticamente todos los ciudadanos con acceso a Internet tienen una cuenta de Facebook. Dos indicadores que demuestran que aunque la brecha aún existe, el acceso a Internet y la digitalización de la vida no son fenómenos exclusivos de algunos sectores sociales.

Del neoliberalismo a la neo gobernanza sanitaria

¿Alguna vez los gobiernos de los diferentes países habían estado tan pendientes de lo que están haciendo sus pares? El interés por las decisiones, buenas y malas, que se están tomando en todo el mundo para enfrentar la pandemia hace parte del interés cotidiano de ciudadanos y gobiernos. 

El discurso del Primer Ministro de Singapur anunciando las primeras medidas de su gobierno, tuvo más de un millón de reproducciones en Youtube. La empatía con la que habló a sus ciudadanos y la claridad expuesta sobre el riesgo de la situación, marcaron un hito en las intervenciones de políticos durante esta pandemia. De manera semejante, la rueda de prensa diaria del Gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo es seguida masivamente, y su estilo de comunicación directo y sin ambigüedades, también impuso una pauta comunicativa en tiempos de crisis. Otro caso llamativo es de la Canciller alemana Angela Merkel, quien sorprendió con su explicación científica y minuciosa sobre la situación del COVID-19, lo que le valió  titulares en diferentes medios del mundo y redes sociales.  Por otro lado, la serenidad y cercanía del Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau, dando mensajes breves, pero sumamente humanos también le dieron la vuelta al mundo. A nivel local, el programa de las 6 de la tarde del Presidente Duque junto a sus ministros, explicando las decisiones de gobierno y presentando datos actualizados sobre el impacto de la pandemia en Colombia, constituye un ejercicio de rendición de cuentas que será recordado. 

Los ejemplos anteriores sirven para ilustrar el ambiente de interés global por este tema. Los ciudadanos dejamos de escuchar exclusivamente a nuestros líderes nacionales para poner los ojos sobre lo que también dijeron otros mandatarios. La visión política de los ciudadanos del mundo se expandió más allá de sus fronteras nacionales.

El discurso y el interés por el comercio entre los países pasó a un lado para dar paso al mensaje sobre la necesidad de imitar medidas de gobiernos que estaban acertando. El análisis de cifras sobre las balanzas comerciales, pasó a otro plano, y en lugar se empezó a mirar el número de contagiados, pruebas realizadas, y unidades de cuidados intensivos instaladas para atender a las multitudes de contagiados.

En un artículo de la revista Foreign Policy, del 20 de marzo de 2020 titulado: Cómo el Coronavirus cambiará el mundo para siempre, 12 pensadores de diferentes nacionalidades opinaron al respecto para concluir que el mundo post COVID-19 será menos abierto, menos próspero y menos libre. Sin embargo, concluyeron varios de estos intelectuales, que la gobernanza de salud global será más fuerte y rigurosa. En otras palabras, el comercio entre los países se reducirá, las cadenas de abastecimiento serán más cortas y menos dependientes de naciones asiáticas (al menos para el mundo Occidental), y se instaurará un discurso de autoabastecimiento y comercio regional.

¿Sobrevivirá el sistema político liberal como lo conocemos una vez pase la pandemia y llegue una cura a los diferentes países? El discurso nacionalista y proteccionista ha tomado fuerza en diferentes lugares gobernados por líderes de estilos populistas que han planteado como soluciones al COVID-19 el desconocimiento de su gravedad o el cierre de fronteras y el establecimiento de sistemas de vigilancia estrictos que pueden quedar instaurados una vez pase esta situación, generando así una pérdida en la libertad de sus ciudadanos y un mayor control del Estado central sobre ellos. 

El historiador israelí, Yuval Noah Harari ha sido una de los autores que más ha insistido en los riesgos de la tecnología mal empleada para limitar las libertades ciudadanas y debilitar el modelo político liberal. Harari explica que si bien desde hace años los gigantes tecnológicos vienen capturando datos y haciendo seguimiento de las actividades de las personas en todo el mundo, el riesgo actual radica en que toda esta información sea empleada inicialmente para controlar focos de contagio en las ciudades y verificar el respeto de las personas por las cuarentenas impuestas pero que posteriormente gobiernos autoritarios decidan ampliar estas medidas de monitoreo argumentando controlar futuros rebrotes del virus, para en realidad ejercer mayor control social y garantizar su estancia en el poder. 

La tecnología ha sido fundamental en el alivio, en medio de las limitaciones de la pandemia, y al mismo tiempo está generando unos riesgos que puede ser muy difícil reparar en el futuro. Por un lado, la tecnología ha brindado la posibilidad de información, comunicación y bienestar, y a su vez está poniendo en riesgo el equilibrio democrático que tanto ha costado alcanzar en las naciones del mundo, al abrir el apetito de líderes y gobiernos por hacer uso de ésta para vigilar más de la cuenta e imponer medidas con la efectividad y precisión que la penetración digital permite.

En medio de las corrientes proteccionistas y autoritarias que han revivido durante los meses del COVID-19, y de las voces que promueven una reducción en el comercio internacional, la necesidad de detener la afectación de la pandemia sobre la economía global llevará a que los países aumenten su cooperación en medidas sanitarias y en el fortalecimiento de instituciones como la Organización Mundial de la Salud y otras de orden regional como la Organización Panamericana de la Salud.

¿Pasaremos de unos organismos multilaterales enfocados en el comercio y la cooperación económica internacional a unos donde el tema más importante de discusión y acción sea la salud? Como indica Harari en su texto El mundo después del Coronavirus, tanto la pandemia como los efectos económicos que han derivado de esta situación, son problemas globales y como tal, sólo pueden tener soluciones globales. En este sentido, la participación y cooperación de los países en ciertos organismos multilaterales adquirirá nueva importancia. En este mismo sentido, y teniendo en cuenta que la salud pasará a ser un tema del primer orden en la agenda política internacional, es probable que los nuevos representantes de los países dejen de ser los tradicionales diplomáticos políticos y de carrera que históricamente han representado a los países ante estas instancias, para dar paso a médicos y científicos, quienes podrán ser los nuevos actores de la discusión global, como es posible empezar a percibir en la actualidad, como hemos podido ver con el liderazgo del doctor Anthony Fauci al frente de la lucha contra la pandemia en Estados Unidos. La voz y figura de Fauci, supera en importancia y credibilidad a diferentes voces del establecimiento político norteamericano. ¿Una señal de lo que viene? 

Pero no sólo eso, además del nuevo protagonismo e importancia de los médicos y  científicos en el plano internacional, la magnitud del reto y de su alcance global, ha generado que las compañías privadas, organizaciones filantrópicas y un importante número de magnates globales -el célebre 1%- se involucren activamente en la situación, haciendo donaciones, trabajando conjuntamente con los gobiernos e incluso buscando curas para la pandemia. Más allá de la situación actual, este nivel de participación puede hacer parte de la nueva normalidad, en donde además de los representantes de los gobiernos, sea común ver actores del sector privado en la discusión global sobre el control y prevención de pandemias. A este nuevo modelo de colaboración público privada e importancia de la salud como asunto prioritario en el mundo, es lo que se denomina nueva gobernanza sanitaria. De ahí que es probable un tránsito de la discusión sobre el modelo económico liberal, a una sobre el trabajo conjunto en salud global. 

Respecto a lo anterior y recordando el  recorte en financiación de Estados Unidos hacia la OMS, es preciso anotar que en vista de dicha situación, países como Arabia Saudita y organizaciones filantrópicas como la Gates Foundation, aumentaron sus contribuciones y donaciones a esta entidad. La cooperación internacional y del sector privado han ido mucho más allá del fortalecimiento de la OMS, la respuesta global de presidentes de compañías y diferentes organizaciones privadas se ha hecho notar. Casos como el del fundador de Ali Baba, Jack Ma, quien donó 14,5 millones de dólares para el desarrollo de una vacuna contra el Coronavirus, o el caso de Jack Dorsey, CEO de Twitter, en la creación de un fondo para educar niñas y generar pilotos de Salario Básico Universal, son ejemplos de la respuesta global en medio de la pandemia y del inicio de una nueva gobernanza sanitaria global. 

Nuevas instituciones para la nueva normalidad

¿Los nuevos diplomáticos?. Foto tomada de RTE News

El cambio de prioridades, paradigmas y modelos establecidos ha sido tan profundo que vale la pena imaginar si muchas de las instituciones actuales aún cumplen las funciones y propósitos para las que fueron creadas de acuerdo a las nuevas necesidades de la sociedad global. Para iniciar esta reflexión, fijémonos en el papel de la OMS frente a la pandemia.

Algunas voces plantean que esta institución falló en medida grave debido a no haber previsto la magnitud y alcance del Coronavirus, o al menos que incurrió en un error grave al no haber alterado a los diferentes gobiernos del mundo una vez iniciaron los contagios en China. Otros, por el contrario han aplaudido y valorado el papel de la Organización en la comunicación de información actualizada y veraz, además de su rol en la unión de esfuerzos para encontrar una vacuna para el COVID-19. 

Sin embargo el asunto va mucho más allá de la OMS y de sus responsabilidades. Muchas, o la mayoría de organismos multilaterales han brillado por su ausencia en la discusión y generación de soluciones a la pandemia. Si bien el asunto fundamental es de salud, y por lo tanto deben ser los médicos y científicos quienes se ocupen de analizar y comunicar los avances en este sentido, los efectos del COVID-19 se han sentido en todos los sectores y aspectos de la vida social, y de esta manera, ha sido mucho lo que diferentes instituciones internacionales han debido decir al respecto. 

Lo anterior puede conducir a los países y estas mismas organizaciones a replantear su papel en el mundo y sus nuevas responsabilidades en el panorama post COVID. ¿Cambiará la destinación de recursos de los países hacia algunas entidades? ¿Tendrá sentido mantener el mismo formato, participantes y temas en la agenda de algunas entidades multilaterales cuya importancia se ha desvanecido en medio de la pandemia? ¿Transitaremos de los debates políticos a los debates científicos? Después de todo, el otro gran asunto de la humanidad, el cambio climático, aunque ha desparecido en titulares recientemente, sus riesgos se mantienen vigentes y una vez baje la marea del COVID-19, se develará con mayor claridad los retos y urgencia que esta otra materia supone para la humanidad. 

Pero no sólo sufrirán cambios las instituciones multilaterales, es posible que las grandes empresas busquen nuevos enfoques orientados hacia la salud. La llegada de la renombrada Cuarta Revolución Industrial nos condujo a pensar en un futuro sin límites. Veamos algunos ejemplos: Calico es la empresa de biotecnología del gigante tecnológico Google, su objetivo es combatir el envejecimiento, y lograr que las personas alcancen vidas más extensas y saludables sin sufrir los rigores físicos del paso de los años. Su misión podría simplificarse en la búsqueda de la inmortalidad.

Otra compañía futurista es Hyperloop-One, un proyecto que nació del emprendedor Elon Musk en asocio con el fondo global de inversiones Virgin y cuyo objetivo es crear un sistema de transporte ultra rápido entre ciudades a velocidades superiores a las 600 millas por hora, se especula que en la Expo de Dubai este año se presentaría un piloto de este sistema que comunicaría a Dubai con Abu Dhabi, reduciendo un viaje de 90 minutos en carro, a un trayecto de 12 minutos con la tecnología en mención.

Otra compañía, también del Grupo Virgin, es Virgin Galactic, la primera empresa del mundo cuya misión es abrir las fronteras espaciales para viajes comerciales, es decir, turismo galáctico.

Como éstas, existen cientos de empresas semejantes, cuyos objetivos ambiciosos y transformacionales, realmente estaban configurando el futuro de tecnología, abundancia y unión global, que habíamos conocido en las películas y en la literatura de ciencia ficción. La pregunta es si con el nuevo mundo post COVID, estas empresas mantendrán su vigencia e importancia, o si por el contrario, los capitales que han financiado estas iniciativas, se desviarán en otras iniciativas cuyos propósitos quizás sean menos espectaculares pero más útiles para la humanidad, como son los laboratorios que desarrollan vacunas y las organizaciones de salud que las distribuyen por todo el mundo. 

Ahora, no es que las misiones de las empresas futuristas y las de los laboratorios científicos sean contradictorias, al contrario pueden ser complementarias, la pregunta es si las grandes inversiones de capital se seguirán destinando en planes galácticos y que buscan la inmortalidad, en lugar del desarrollo y distribución de vacunas en el mundo. Es posible que la tecnología, el conocimiento y el talento de las personas que componen estas organizaciones, puedan ponerse al servicio de la humanidad entera y así, aplazar sus planes de grandeza temporalmente. 

Además de nuevas instituciones de gobierno y organizaciones multilaterales, podemos estar ante el inicio de nuevos emprendimientos científicos y médicos, de objetivos menos maximalistas, pero más efectivos para el momento actual de la humanidad. En el reciente apogeo de la Cuarta Revolución Industrial con todos sus avances transformacionales, intelectuales como Vivek Wadhwa y Alex Salkever sentenciaban, y con razón por la velocidad de los progresos del momento: “El futuro distante, ya no es distante”. Quizás, este futuro distante de carros autónomos y voladores, hiperconexión global y abundancia, aún siga distante, y el nuevo futuro al que nos estamos aproximando será más básico e inclusive podrá parecer un viaje al pasado.

El ritmo de este capítulo de la historia no lo marcó la tecnología como muchos pensaron, sino la aparición de un virus que hizo equivocar hasta el algoritmo más sofisticado. La historia de la humanidad es en definitiva impredecible.  

Adaptarnos al nuevo mundo

Así como nadie previó la llegada del Coronavirus e incluso se habla de que lo anterior supone la más grave falla de inteligencia en la historia, de igual manera es difícil predecir lo que vendrá una vez termine este episodio. Quizás la única certeza es que nada será igual al mundo en el que habitábamos hace apenas algunos meses. La desaceleración económica, cierre de empresas, pérdida de empleos, efectos psicológicos del encierro, etc., tendrán consecuencias inciertas en el futuro próximo. La primera adaptación al mundo post COVID será personal. 

Si la apertura mental al cambio era importante hace pocas semanas para entender y montarse sobre la ola de la tecnología y los cambios disruptivos que ésta venía generando, en la era post COVID-19 no habrá otra opción que derrumbar paradigmas previos y acoplarse a la realidad. Ya hemos hablado sobre el inevitable cambio en las formas de trabajo, al igual que en el relacionamiento social, incluso con nuestras familias y amigos. Lo anterior puede ser sólo el inicio de un cambio más integral y profundo que tocará todos los aspectos de nuestra vida y que apenas empezamos a dimensionar. 

¿Menos horas de trabajo, más tiempo para el ocio? ¿Menos consumo, mayor control estatal? ¿Menos laborales profesionales, más aburrimiento? ¿Menos viajes, mayor conocimiento del mundo? ¿Menos besos y abrazos, mayor salud? Estas y muchas otras son preguntas y aparentes contradicciones a las que nos podremos enfrentar en un mundo de nuevas posibilidades y limitaciones, en donde sólo el tiempo, nuestro esfuerzo e involucramiento en la construcción de una nueva sociedad, dirán si el mundo que edificamos después de esto será uno mejor u otro con nuevas dificultades y retos. Para hacerlo es inevitable abrir la mente a la nueva realidad y escapar de las viejas ideas que quizás no han permitido ver la posibilidad de una vida y mundo mejor que podemos estructurar. 

Una pregunta inevitable en medio de la discusión sobre los efectos del COVID-19 en el mundo y nuestras vidas, es: ¿qué pasará cuando termine esto? En una entrevista en a Antoine Gallimard, Director de la editorial francesa Gallimard, sobre el futuro de las librerías, en el periódico El País, le preguntaron si coincidía en que nada sería igual después del COVID, a lo que respondió, que después de la Segunda Guerra Mundial, hubo fiestas y ganas de consumir, pero no por ello el hombre se volvió bueno. Es decir, el Coronavirus no cambiará el mundo como algunos pronostican. Esta respuesta conduce a la reflexión sobre la diferencia entre un suceso como la Segunda Guerra Mundial o incluso el 11 de septiembre de 2001, en la historia de la humanidad. 

Los cambios que han derivado de estas ocasiones han sido parciales y no definitivos, en el sentido de haber mejorado al hombre y a la mujer o alterado para siempre la convivencia de las sociedades. Hubo cambios en algunos aspectos, en otros todo permaneció igual. Ahora, los dos hechos mencionados no tuvieron el alcance y magnitud global que está teniendo el Coronavirus. Esta última idea lleva a pensar que sin que haya un cambio radical y la historia del mundo se parta en dos, los efectos del COVID-19 en las personas y en las sociedades si pueden ser más profundos e integrales que incluso los ocurridos en la Segunda Guerra Mundial. Los países, habitantes y líderes ya saben que se debe evitar a toda costa otra pandemia como ésta, y que en lugar de destinar los recursos de las naciones en profundas y costosas carreras armamentísticas, quizás el dinero debe invertirse en ciencia, tecnología e innovación para conocer y controlar de mejor manera esos diminutos enemigos casi imperceptibles que han logrado detener el avance industrial y el impulso del crecimiento de la economía mundial. La lucha contra las futuras pandemias apenas comienza. 

En su libro The Second Mountain (2019), el autor norteamericano y columnista del New York Times, David Brooks, propone que para cambiar la cultura es necesario tener conversaciones que no se habían tenido antes, en especial, conversaciones sobre el futuro y los efectos a largo plazo. Para esto también se requiere un nuevo liderazgo con apertura mental suficiente para abandonar viejas ideas, adoptar nuevos conocimientos y  priorizar otros asuntos a los tradicionales. 

Otro texto que habla sobre el liderazgo requerido para momentos especiales es: La Cuarta Revolución Industrial (2016) del Presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schabb, quien dijo que los niveles de liderazgo en aquel momento –hace apenas 4 años- le parecían bajos para las exigencias sociales y del mercado, en donde se hacía necesario repensar el sistema económico, social y político para responder a las demandas de la Cuarta Revolución Industrial (4RI). Esta afirmación perdió vigencia. Es cierto que habrá que adaptar el modelo social, pero ya no para cumplir a las exigencias de la 4RI, sino a las del mundo trastocado por el COVID-19.

Quizás desde la Segunda Guerra Mundial, dejamos de pensar en el mundo que queríamos construir y nos limitamos a dejarnos arrastrar por la suave corriente de la historia. Quizás ha llegado el momento en donde las circunstancias nos han llevado a hablar de un cambio de mentalidad, de cultura y del mundo que debemos construir y del cual no hemos hablado por décadas. Para hacerlo se requiere humildad, audacia y un profundo sentido de colaboración global, intersectorial y humanista.  Empecemos ya. 

Referencias

Allen, John. Burns, Nicholas. Et al. Foreging Policy (2020). How the world will look after the Coronavirus epidemic. https://foreignpolicy.com/2020/03/20/world-order-after-coroanvirus-pandemic/

Bassets, Marc. Entrevista a Antoine Gallimard, Periódico El País (2020). https://elpais.com/cultura/2020-04-27/antoine-gallimard-no-creo-que-el-mundo-vaya-a-cambiar-seria-demasiado-bello.html

Bregman Rutger (2015). Utopía para realistas. 

Brooks, David (2019). The Second Mountain.

Harari, Yuval (2020). The world after the Coronavirus. https://www.ft.com/content/19d90308-6858-11ea-a3c9-1fe6fedcca75

Kissinger, Henry (2020). The Coronavirus Pandemic will forever alter the world order. 

https://www.wsj.com/articles/the-coronavirus-pandemic-will-forever-alter-the-world-order-11585953005

Schwabb, Klaus (2016). The Fourth Industrial Revolution. 

Wadhwa, Vivek. Salkever, Alex (2017). The driver in the driverless car. 

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Carta a mi nieto

Medellín, 17 de julio de 2070.

Mi querido Juan Vicente:

Espero que tus estudios vayan bien. Me emociona saber que ahora estás viajando entre países, mientras tomas tus cursos universitarios de manera remota y vas haciendo pasantías cortas en empresas, gobiernos y organizaciones locales. Me encanta esta nueva forma de educación práctica.

¡Qué bueno saber que ahora es tan fácil poder trabajar en otro país! Durante mis años como universitario, las clases eran en salones donde escuchábamos por horas al profesor y lo veíamos tomar notas en tableros, además debíamos esperar 8 o 9 semestres de estudios para poder hacer lo que entonces se llamaba “práctica universitaria”. Hemos progresado y me alegra que estés disfrutando de esto. Observa, aprende y ejecuta, para que puedas usar el conocimiento para dejar mejor este mundo a tus hijos.

Estamos a días del referendo por el ingreso de Colombia al Gobierno Mundial. Votaré No. Por eso me tomo esta foto con nuestra bandera de fondo.
He tenido el honor de servir al país desde diferentes cargos del sector público y he sido testigo de nuestra capacidad, sentido creativo y resiliencia como colombianos.

Creo que no necesitamos un organismo internacional que tome decisiones por nosotros, después de todo, logramos superar la crisis ambiental causada por el calentamiento global, y preservar nuestro ecosistema y biodiversidad, a pesar de la pérdida de muchas especies que murieron en el transcurso de la implementación de las leyes y decisiones empresariales que garantizaron que la temperatura global no superara el aumento de dos grados centígrados.

También logramos reducir los índices de pobreza a un solo dígito; limpiar el aire que respiramos en las ciudades; y, si bien la desigualdad persiste, hoy, nuestra clase media es más numerosa y robusta que nunca; el acceso a la universidad pública es del 85% y el desempleo no supera el 4%. Afortunadamente, el mito sobre la pérdida de empleos a causa del crecimiento del número de robots no se cumplió, como algunos predijeron durante los días en donde llegaba de la denominada Cuarta Revolución Industrial. Tú ni debes saber qué fue eso, sólo te ha tocado vivirla.

¿Te molesta si te pregunto cómo vas a votar este referendo? Sé que tu generación puede tener otra opinión a la mía, pues creen que la corrupción que aún se presenta en el sector público, pueda ser eliminada si las decisiones políticas son tomadas por ejecutivos del Gobierno Mundial.
¿Será que ésta es la solución?

Recuerda que las organizaciones se integran por seres humanos y que todos somos susceptibles a las tentaciones del poder. La tecnología nos ha ayudado como especie a tomar mejores decisiones, pero ni siquiera los algoritmos más sofisticados pueden hacernos comportar éticamente o dar respuesta a nuestras aspiraciones de ser felices y cumplir un propósito en la vida.

Ya se que te debes estar riendo por la ropa que llevo puesta en la foto. Quise usar este viejo traje que tenía guardado, como un pequeño acto de rebeldía ante el cambio político que se avecina. Así nos vestimos durante muchos años. Qué raro recordar que el azul y blanco componían la mayoría de nuestras prendas, una especie de monocromática comodidad que nos impedía ir más allá de lo convencional. Bueno, creo que lo que ustedes usan ahora tampoco es que sea muy creativo, todos terminan usando lo mismo. Todo tan blanco…

Bueno querido, espero verte pronto, seguiré en la búsqueda de un nuevo carro impulsado por hidrógeno para cambiar mi antiguo carro eléctrico. ¿Sugerencias? ¡Increíble que aún haya beneficios tributarios para estos vehículos a raíz de la ley que presentamos en 2017! Después de todo, las leyes sí importan. Avísame cuándo puedes visitarnos por holograma, tu abuela tiene muchas ganas de verte.

Abrazos.

El abuelo.

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Minería, legalidad, equidad e innovación

Discurso en PDAC, 4 de marzo de 2019 de Colombia. Toronto

Quisiera agradecer a todos ustedes por su interés en Colombia y por acompañarnos hoy en este importante evento en el que nuestro país y todo su potencial son el centro de la discusión.

Agradezco la invaluable presencia de la Ministra de Minas y Energía María Fernanda Suárez, así como la de Silvana Habib, Presidente de la Agencia Nacional de Minería. Estas dos fuertes y exitosas mujeres son un ejemplo del rol de liderazgo que las mujeres tienen en Colombia. Es un honor para mí poder trabajar a su lado.

Me gustaría que, tras estas breves palabras, se vayan ustedes con una idea central: la minería legal y responsable es importante para el desarrollo de Colombia, y estamos aquí para promoverla. La mejor manera de combatir la ilegalidad y la informalidad es con institucionalidad, y nosotros como Gobierno, con el apoyo y la inversión de sus empresas, podemos ayudar a enfrentar este reto.

La minería legal impacta tres aspectos que son centrales para el Gobierno: la equidad, la legalidad, y la innovación.

Empecemos por la primera: las instituciones fuertes son centrales a la lucha por lograr un país más equitativo. Son estas las que establecen las reglas que dan seguridad a los inversionistas, a los trabajadores, y a las comunidades. A su vez, la inversión por parte de empresas social y ambientalmente responsables en Colombia ayuda a la construcción de esta institucionalidad y a la generación de alianzas público-privadas exitosas.

Es pertinente recordar que el sector minero en Colombia representa el 7% del PIB rural, y genera más de 350,000 empleos directos y casi un millón de empleos indirectos. Los impuestos y regalías generan COP 4 billones al año, y representan el 22% de la inversión extranjera directa en Colombia.

Estas cifras son importantes porque muestran el impacto de la minería no solamente a nivel macroeconómico, sino en la lucha por la equidad.

El Presidente Duque ha manifestado en varias ocasiones que la mejor política económica es la generación de empleo formal. Esto es lo que la minería legal logra en muchas zonas del país: crear empleos formales y estables.

Hablemos ahora de la legalidad: Nada le hace más daño a la equidad, que la ilegalidad. Ésta trae consigo informalidad, y aumenta la brecha de pobreza. Podría decirse que hay dos tipos de minería ilegal: la minería artesanal, y la minería criminal. En cuanto a la primera, el reto consiste en formalizar e incluir a los mineros artesanales en la legalidad. Hay muchos hombres y mujeres que de manera honesta han subsistido históricamente a través de la práctica de la minería artesanal sin haber incurrido nunca en la criminalidad. Estas personas no pueden ser dejadas a un lado. La minería ilegal por su parte, debe ser combatida y esto lo estamos haciendo de manera contundente.

Según cifras del Ministerio de Defensa, 2,500 minas ilegales fueron intervenidas en 2018; 1,500 personas fueron capturadas en razón a sus actividades ilegales y 240 unidades de maquinaria fueron confiscadas. Estamos resueltos a combatir la criminalidad desde el Estado, y el sector privado es un gran aliado en esta apuesta, al traer oportunidades a las comunidades rurales y al incentivar la formalización de las economías locales.

Los terribles efectos de la ilegalidad en el sector minero son irreversibles y constituyen un crimen contra la humanidad. Miles de hectáreas de selva han sido arrasadas, cientos de kilómetros de ríos han sido contaminados, incontables especies de peces y otros animales han muerto, afectando gravemente los ecosistemas. Adicionalmente, las comunidades que sufren estos impactos deben también lidiar con la presencia de grupos armados ilegales. La desesperanza y el recelo sembrado en dichas comunidades son enormes. Sin embargo, esto puede ser enmendado con la presencia de instituciones fuertes y de inversión responsable.

Finalmente, una breve reflexión acerca de la innovación: todas las áreas de la sociedad y la economía son susceptibles de mejorar a través de la creatividad y la innovación. Donde hay un problema o un reto, éste puede ser enfrentado con soluciones innovadoras. La minería no es una excepción.

Aunque suena fácil decirlo, no debería existir una contradicción entre sostenibilidad y desarrollo económico. De ahí que el objetivo de todos como sociedad sea el del desarrollo sostenible. Para alcanzarlo, es necesario un diálogo abierto, sincero e imparcial con las comunidades. Ellas tienen algo que decir con respecto a los proyectos mineros en sus territorios. Creemos en el poder del consenso, por encima de los juegos de suma cero. Cuando se trata de desarrollo sostenible, todos deberían y pueden ganar. Las ideas más innovadoras sobre el manejo de la minería a cielo abierto, cómo invertir las regalías, o el desarrollo de prácticas más sostenibles puede provenir del diálogo con las comunidades. Estas pueden tener las ideas y las respuestas que hayan sido esquivas hasta ahora.

Quisiera concluir con esta idea: la minería con propósito social y ambiental es posible. Hay una urgente necesidad de sensibilizar al público sobre los impactos positivos de la minería legal, y una necesidad de comunicar efectivamente el trabajo de responsabilidad social empresarial en el que invierten sus compañías, que de ser posible, debería ser más amplio.

En un trino reciente, el Papa Francisco reflexionó sobre la necesidad de cuidar el planeta en tanto que es el hogar de todos, e insistió en que debe ser un lugar en el que nadie se sienta excluido. Esto suena ambicioso, por supuesto, pero puede lograrse, especialmente en países como Colombia que tienen el inmenso privilegio de poseer recursos naturales extraordinarios. Su uso consciente y responsable puede ser un vehículo para la inclusión de muchos en la prosperidad que pueda generar nuestra tierra.

Les agradezco y les deseo una visita productiva y reflexiva a PDAC 2019.

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La vida a -20 grados

Residencia de la Embajada de Colombia, marzo 2 de 2019.

Carros varados por el frío; niños que tienen que caminar sobre andenes copados de nieve como si estuvieran transitando una pista de obstáculos; calles congeladas que se confunden con pistas de hielo; personas cubiertas con capas de ropa; avisos en la radio que anuncian riesgos de congelación. Escenas típicas de un día del largo invierno canadiense.

Un artículo del Globe and Mail (marzo 2, 2019) establece que en el mes de febrero del año en curso, en Ottawa, la capital canadiense, cayó 56% más nieve que en años pasados con un récord de 263 centímetros durante esta temporada, y que en ciudades como Saskatoon la temperatura promedio en febrero fue de -24 grados centígrados, con días de vientos que bajaban hasta -55 grados.

Más allá de las anécdotas sobre el invierno, resulta importante analizar las causas de una época invernal atípica, que ha sido especialmente dura incluso para los canadienses.

El debate sobre el calentamiento global y las consecuencias de éste en la manera como vivimos, adquiere mayor relevancia en la medida que empezamos a sentir en carne propia que esto no es un asunto de científicos sino que toca y afecta nuestras actividades cotidianas más básicas. Y, para no quedarnos en un debate de latitudes nórdicas, recordemos que Colombia es uno de los países más vulnerables al cambio climático y que por lo tanto lo que ocurre al norte del globo, no debe ser tan indiferente para nosotros.

@FedericoHoyos

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4 tendencias políticas y sociales en 2019

El fin e inicio de cada año es época de predicciones por parte de analistas y astrólogos. En este caso, más que asumir el riesgo de predecir el futuro del año que empieza, quisiera proponer algunas ideas sobre algunas tendencias que se ven en el horizonte.  El deseo por la anticipación a los hechos puede tener diversas motivaciones: ganar notoriedad, educar, generar conciencia, etc. Aquí, el objetivo no es más que abrir una conversación sobre el impacto de estos modos en la sociedad actual, y reflexionar sobre cómo asumirlas de una manera provechosa.

  1. Políticamente incorrecto, polémico y popular: la expansión del populismo en la sociedad.

Los últimos 2 años han demostrado que el discurso populista ha sido aceptado en diferentes países. Diferentes líderes mundiales que han empleado esta retórica, han llegado a ocupar los más altos cargos populares de sus respectivos países. El discurso simplista, divisor, emotivo y con respuestas a todas las preguntas, ha demostrado ser exitoso y por lo tanto se ha constituido en referente de efectividad. Si este estilo ha funcionado para alcanzar los más altos cargos estatales en diversas naciones, también lo será a menor escala. De esta manera es probable que políticos en búsqueda de ser elegidos a cargos de elección popular de menor nivel, empleen esta fórmula en sus regiones, ciudades y hasta barrios. El discurso populista se expandirá de arriba hacia abajo en el nivel político e incluso es posible que se extienda a otros sectores como el periodismo y la academia. Después de todo, una porción significativa de la sociedad quiere escuchar menos moderación, mayor contundencia y respuestas sencillas para los cambios que está viviendo la humanidad. Para hacerlo hay suficiente demanda para que además de políticos; periodistas, escritores y profesores sacien la sed de revelaciones en 140 caracteres.

2. Sin pitillo por favor: aumento de un consumo más consciente

 El número de causas para que el vegetarianismo, veganismo y otras formas de consumo alternativo esté siendo adoptado por cada vez más personas, pueden ser múltiples; entre ellas es posible que el creciente acceso a Internet, aumento de población con educación formal y  publicación de artículos, libros y hasta documentales sobre estas materias, esté influyendo en el interés de las personas al respecto. Un ejemplo de lo anterior se encuentra en la edición especial de fin de año de la revista The Economist, quien ha denominado el 2019 como “The year of the vegan”. Sin embargo, el tema va más allá del veganismo. Si bien muchas personas aún consumen alimentos derivados de animales –aunque cada vez menos- la conciencia en cuanto al consumo también se siente en otros sectores como el del plástico, textil y alimentos procesados. La tendencia de consumo con mayor conciencia está haciendo que el público se interese por productos de origen orgánico, producidos por productores locales y de empresas que buscan tener un impacto positivo sobre la sociedad y el medio ambiente. La pregunta frente a este tema es si realmente es una tendencia, moda pasajera o una forma nueva de vivir la vida de una nueva generación.

3. Cambio climático y protesta social.

Gretta Thunberg es sueca, tiene 15 años y se ha convertido en una de las activistas más notables en la lucha por que los gobiernos adopten políticas más agresivas para enfrentar el cambio climático, proponiendo a estudiantes de colegios en todo el mundo, protestar cada viernes en las afueras de las oficinas de los diferentes gobiernos de sus países y ciudades. Su discurso durante la cumbre COP24 en Polonia, tiene más de 3 millones y medio de visitas, sólo en Youtube. Gretta encarna la nueva preocupación de una generación. El interés y conmoción por el ascendente calentamiento global y sus consecuencias, es un asunto que pareciera estar sólo en la agenda de un pequeño grupo de países desarrollados, como si las secuelas de este fenómeno no fueran sobre toda la humanidad. Se vislumbra en el panorama global el inicio de más, y más duros reclamos y protestas ante los gobiernos, por parte de actores diferentes a los tradicionales, en concreto, de los más jóvenes de la sociedad.

4. Respire despacio y esté presente: la meditación en la cotidianidad

 Yuval Noah Harari, uno de los intelectuales más leídos del mundo en 2018, cierra su libro 21 Lecciones para el siglo 21, hablando de la importancia de la meditación en su vida y del impacto que ésta podría tener sobre la humanidad si su práctica de difunde masivamente. Pero no sólo en su libro sino en la mayoría de sus conferencias, artículos y apariciones en público en algunos de los foros de mayor relevancia, su mensaje sobre la meditación ha estado presente. Harari es una de las diversas figuras públicas que han dedicado buena parte de sus esfuerzos en promover la meditación en Occidente. El éxito en el aumento de esta práctica no radica sólo en que bestsellers como Harari la publiciten, la facilidad para practicarla y la efectividad en sus resultados ha hecho que millones de personas en el mundo la hayan empezado a experimentar. Adicionalmente, la digitalización de la meditación, con innumerables aplicaciones y dispositivos que ayudan a practicarla, ha ayudado a la incorporación de ésta en la rutina de los occidentales que buscan un espacio de silencio y calma en el la agitación de la vida urbana.

Además de las tendencias mencionadas, el mundo seguirá experimentando cambios bruscos e inesperados debido al crecimiento exponencial de los desarrollos tecnológicos y de su impacto en la vida de millones. La implementación de la Inteligencia Artificial en las tareas más básicas, los carros autónomos, el crecimiento de las migraciones y la contundencia de los cambios climáticos, seguirán sacudiendo al panorama global y local. El paso de los meses dirá si 2019 será un año de asimilación de lo mencionado, o por el contrario, será uno de confusión.

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Priorizar la polución

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Un reciente estudio de la revista inglesa The Lancet (14 de octubre de 2017), arrojó una conclusión que merece toda la atención y acción por parte de líderes del mundo tanto del sector público como el privado, y esto es que la polución es la mayor causa de enfermedades y muertes prematuras en el mundo en la actualidad. La polución mata más personas en el mundo que el terrorismo, las guerras y las drogas; la polución debe ser abordada como una prioridad global de forma urgente y con acciones contundentes, pues el problema seguirá creciendo y las víctimas serán cada vez más numerosas. Con el ánimo de no quedarnos en un análisis gaseoso sobre el estado de este asunto en el mundo, ubiquemos la lupa sobre cómo estamos lidiando con el problema de la polución en Colombia. ¿Es esto una prioridad para los líderes del país?

De acuerdo al más reciente panel anual de opinión de la firma Cifras y Conceptos, los desafíos más importantes para Colombia en 2018 según líderes de opinión son: próximas elecciones, implementación de acuerdos de paz, combate contra la corrupción y el fortalecimiento de la institucionalidad, entre otros. En ninguna parte en la lista de prioridades aparece la necesidad de solucionar el problema de la polución. ¿Por qué ocurre esto? Aunque puede haber varias razones, me aventuro a plantear que el problema de la calidad del aire del país –concretamente de nuestras ciudades- simplemente no está en la agenda política nacional y esto en buena parte es debido a la sobre exposición y énfasis que el Gobierno Nacional ha hecho frente al acuerdo de paz. Y si miramos este asunto desde los indicadores, resultaría más lógico que antes que la paz, la polución estuviera en el centro de la agenda pública, pues un estudio de Planeación Nacional (2015) expuso que en el país murieron 10,721 personas por causa de la polución ese año, una cifra muy superior a la de muertes relacionadas con el conflicto armado. A nivel mundial, según el estudio de The Lancet, en ese mismo año, 9 millones de personas murieron en el mundo por causas relacionadas con la polución.

Sin embargo el problema no se limita a muertes humanas, según el estudio de la revista inglesa, los países de ingresos medios y bajos como Colombia, pierden por causa de la polución aproximadamente un 2% de su PIB anualmente, adicionalmente el 7% de los costos del sistema de salud van destinados en la atención de enfermedades derivadas de la polución en países de ingresos medios y bajos, mientras que en países desarrollados los costos por este mismo asunto son del 1,7%. Una mejor calidad del aire supondría un significativo ahorro para el sistema de salud colombiano y por lo tanto una mejor atención para los pacientes.

La recomendación principal del estudio citado es que la prevención de la polución debe ser un asunto de la mayor prioridad nacional, especialmente en la planeación urbana. Ahora que en Colombia hemos ratificado el Acuerdo de París, se hace necesario tomar decisiones más audaces en esta materia y también solicitar que en el debate presidencial, los candidatos presenten ideas y propuestas para afrontar este tema. La prevención de la polución debería ser un tema más urgente que el acuerdo con las FARC.

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Rigonomics

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El podio de Rigo en el Tour de Francia ha generado una explosión de alegría en el país, no sólo por la proeza deportiva sino por la espontaneidad, sencillez y carisma del deportista antioqueño que con su personalidad sincera y sencilla nos ha hecho reír y reflexionar sobre lo que significa ser colombiano, y no lo digo por una u otra palabrota que se le haya escapado al ciclista de Urrao, sino por la franqueza, humor y positivismo con el que comunica sus ideas y por su historia de vida; un colombiano proveniente de un pequeño municipio incrustado en las montañas de Antioquia que alcanza uno de los lugares más importantes de un deporte que es seguido a nivel mundial. Si se pudiera resaltar una de las cualidades de Rigo, escogería el optimismo, cualidad de la cual hoy carece el país y que hace falta en demasía.

Un estudio del Pew Research Center arrojó que algunos de los países más optimistas del planeta tienen unas de las economías más fuertes. Entre ellos se encuentran Holanda, Alemania y Suiza con porcentajes de optimismo de 87%, 86% y 84% respectivamente.

De otro lado, un estudio del Centro Nacional de Consultoría y Worldwide Independent Network reveló que, en 2016, Colombia registró un índice de optimismo de 26%, 12 puntos porcentuales menos que el promedio mundial, el cual fue de 38%. La última encuesta de la firma Gallup Poll (junio 2017) así lo confirma evidenciando un marcado pesimismo en el país, pues el 73% de los consultados creen que el país va por mal camino, esto es, 15 puntos más que en la medición de diciembre pasado.

El pesimismo es un problema para los países que tiene efectos en la economía y en su desarrollo, donde no hay optimismo y confianza se hace menos atractivo invertir y generar empresa, y si bien el gobierno tiene una responsabilidad significativa en la recuperación de esta cualidad, es difícil que lo logre hacer por sí sólo. Ejemplos de ciudadanos destacados en los diferentes campos de la sociedad como la academia, la empresa privada o el deporte, se convierten en referente para los demás.

Personajes como Rigo son casos que indican que sí se puede superar la adversidad, que la disciplina es factor determinante para construir talento y que la espontaneidad y el sentido común son rasgos que tocan corazones y generan empatía. El podio en el Tour de Francia es un logro extraordinario sin duda. Pero más que eso es el hecho de que una sola persona pueda hacer hablar a un país de temas positivos y diferentes a los que con alta carga negativa ocupan los titulares todos los días.

El país necesita optimismo para avanzar y personas como Rigo son las que arrastran para que esto ocurra. El reto radica en superar el negativismo y que cuando hablemos de nuestro país digamos lo que el campeón de Urrao escribió recientemente en su cuenta de Instagram cuando recibió el trofeo de segundo puesto: “mijitos esto es un sueño”. Que vivir en Colombia sea motivo de orgullo, ilusión y un sueño.

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Innovators for the common good

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Dr. Walter Nicgorski, Dr. Bradley Lewis and family, Dr. Randolph Smith, Dr. Aarón and Adriana Castillo, Dr. Don Stelluto, teaching assistants, and students.

Seven years ago when I graduated from this program, Instagram didn’t exist yet. At that time, Facebook had 480 million users worldwide, now it has approached the 2 billion mark.

In 2007, the Internet of things; drones; autonomous and electric cars, where projects in the making; now, most of them impact society and have changed the way millions live worldwide.

Ask yourselves, where were you in 2010? In only 7 years, the United Kingdom ceased to belong to the European Union, we had a change of Pope, the political situation in the United States was quite different, and we didn’t’ have a karaoke night around here either. All of these and much more happened in just 7 years. Imagine what will happen in the next decade.

The world is moving fast, some may say, exponentially; nonetheless, the spirit, message, and joy in the Phoenix Institute are just the same as when I left.

The world will continue to move fast, big changes are coming for society, some good, some challenging, and that is why educational programs such as this one, are necessary for the world.

They are necessary since it is crucial for women and men spread throughout the world, to have the intellectual formation and ideas, to help preserve the principles and virtues that make us human and not just subjects of a society where the essence of human nature is at stake.

It is necessary for young men and women in the world to have the vision and criteria to analyze and take a stance when some of these changes may affect human dignity and the common good. I believe we must not only be subjects of change but makers of change, innovators for the common good and the transcendence of the person and society.

The medal that will be imposed in some minutes is called “Order, Dignity, and Country”, three words that describe some of the values promoted by the Phoenix Institute. Order in society`s principles, Dignity of the human person, and love of Country.

In this special day, we remember and cherish the teachings and friendship of Dr. John X. Evans, the institute’s founder. A man, who has taught with ideas, but most importantly, with his exemplary life; always present in our lives in the company of his wife, Rosemarie. A professor who has promoted the thought, that each and every one of us has the ability and responsibility to perform heroic deeds in our daily life.

When we think of heroism we might think of the military skill and bravery of Achilles in the Iliad, Pericles’s ability and capacity to lead depicted by Thucydides in the Peloponnesian War, or Ironman and Wonder Woman nowadays. Nonetheless, heroism as Dr. Evans taught us, consists in the capacity to perform small or big deeds in our daily lives that benefit society and those who surround us.

We might, but probably will not have the opportunity to perform a glorious heroic action in the war. We live in one of the most peaceful eras of mankind –despite the many challenges in different countries- some economists have argued that there is a higher probability for us to die due to bad eating habits, than from armed conflict or terrorism.

It is the time where our heroism should be performed in common activities, such as at a business meeting, studying for finals, being around our loved ones or even having a drink with friends.

I want to thank all of those who constantly work through thick and thin to make this program a reality. In the end, they are the backbone of the soul shaking experience we’ve had the privilege to be a part of.

I also want to thank the University of Notre Dame for welcoming us every summer on this astonishing campus, and for allowing us to be a part of the Notre Dame family.

Let us then face change, but also build it and be innovators for the common good, and also, let us work in helping others learn about the amazing life experience that is the Phoenix Institute and taking part of its joy.

Thank you.

 

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De La Calle bloqueado

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De La Calle bloqueado

Llama la atención el estilo de políticos como Humberto De La Calle para hacer proselitismo electoral con campañas pintorescas como lo es #PlanNacionalDeValeriana que promueve en Twitter. Un hashtag cuyo propósito es el de promover un debate sin agravios ni “odios” supuestamente.

Raro. Ha sido el mismo De La Calle quien, siguiendo el mal ejemplo del presidente Santos, sigue dividiendo al país con sinónimos de “enemigos de la paz” por “personas de buena voluntad”. Personas de buena voluntad, según De La Calle son aquellos que respaldan y defienden lo pactado con las FARC en La Habana, los demás seremos ciudadanos de mala voluntad, según la lógica maniquea que sigue instalada en su discurso.

No se si es verdad que Uribe haya bloqueado o no a De La Calle de Twitter, francamente no lo encuentro relevante. Ese es un tema minúsculo, irrelevante para el país, nada más que una anécdota que le interesa a los dedicados a la chismografía política y no a los ciudadanos que buscan ideas, propuestas y soluciones para los retos de Colombia.

Como decía, difícil determinar con certeza si el precandidato Liberal ha sido bloqueado o no de la red social del expresidente, lo cierto y vale la pena recordar, es que  De La Calle contribuyó al bloqueo de la voluntad de quienes intentamos alcanzar un pacto nacional posterior al plebiscito.

Más que hashtags exóticos, anécdotas políticas que encienden la polémica y frases de cajón, el país requiere de candidatos que presenten diagnósticos y soluciones concretas y realizables ante la lista de urgencias del país. Menos hashtags y más ideas por favor.

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Innovación: de moda a necesidad

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Llega en un buen momento el ranking de innovación empresarial promovido por la ANDI y la Revista Dinero como un esfuerzo por posicionar a la innovación como un tema fundamental para el desarrollo y la competitividad del país. Pero más allá de los datos, y las cifras en cuanto a recursos de las compañías destinados a innovar, a la posición del país respecto a otros en esta materia (65 entre 127 de acuerdo al Índice Global de Innovación) y al porcentaje del PIB destinado a este tema (0,7%), vale la pena resaltar a los líderes, ideas e historias detrás de las empresas que más innovan en el país, pues son ellos quienes se convierten en referentes para que más empresarios, emprendedores y líderes sociales se monten en el tren de la transformación a partir de la innovación. Es posible a partir del ranking y de las entrevistas a los directivos de las empresas mejor posicionadas en este aspecto permite obtener algunas reflexiones o lecciones concretas.

Primero, se repite en el caso de casi todos los gerentes o directores de las empresas más innovadoras del país, una profunda convicción respecto a la innovación como una necesidad para afrontar las nuevas exigencias de los consumidores respecto a la responsabilidad social y medio ambiental de las empresas, y no como una moda pasajera.

En segundo lugar, se encuentra la importancia que los directivos de las compañías más innovadoras otorgan a la contratación de expertos en innovación y en la formación de equipos dedicados exclusivamente a este tema. Según Eduardo García, Director de la División de Salud para el Consumidor de Bayer para países Andinos, su equipo de innovación de la farmacéutica en Colombia incluye más de 20 personas en investigación y desarrollo, y 10 coaches de innovación dedicados a promover sesiones de ideación.

Tercero, y aunque suene obvio, encontramos el impacto del presupuesto destinado a innovación con la creación de productos innovadores. En palabras de Mario Niño, Vicepresidente de innovación de Nutresa, el Grupo invierte 0,5% de sus ventas anuales en innovación, y alrededor del 18% de las ventas totales de la compañía corresponden a productos derivados de la innovación. En el Colcerámica, la compañía invierte 1,5% de las ventas en innovación y por su parte Industrias Médicas Sampedro, invierte el 8% de las ventas en diseño y desarrollo, lo que ha generado 5 patentes a la empresa y 6 más en trámite según Mauricio Toro, Director de Innovación de esta compañía.

En palabras de Santiago Cárdenas, Gerente de Colcerámica, los productos derivados de la innovación benefician a la empresa, los consumidores, las comunidades y el medio ambiente. La innovación no es una tendencia sino una necesidad, un camino que genera transformaciones profundas en lo que podría denominarse un nuevo capitalismo; más consciente y preocupado por generar mayor bienestar a sus clientes y a la sociedad. Falta mucho pero el país avanza en esta materia, resta que la innovación también llegue a los gobiernos y así tengamos mejores políticas públicas para mejor calidad de vida de los colombianos. Vale la pena innovar para transformar.