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Reforma política sí, de este gobierno no

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El Gobierno Nacional en cabeza del Ministro del Interior ha propuesto una nueva reforma política y electoral, en la que se busca modificar el sistema de financiamiento de campañas, reducir la edad de votación de 18 a 16 años, implantar el voto obligatorio, eliminar la figura del Vicepresidente y establecer las listas cerradas como método único de elección de cuerpos colegiados de elección directa. Una determinación difícil de explicar, pues ya tuvo el gobierno su oportunidad, en la Reforma de Equilibrio de Poderes para presentar una propuesta semejante y no lo hizo.

Pero más allá de los tiempos, analicemos si el gobierno tiene la suficiente autoridad moral y la gobernabilidad para adelantar una reforma de esta magnitud. Abordemos este asunto en principio desde lo que podríamos denominar “autoridad moral”. ¿Tiene el gobierno la autoridad moral después de las revelaciones sobre el ingreso de dineros de Odebrecht a la campaña de 2010, para proponer una reforma en materia de financiación de campañas? Una modificación sustancial frente a este tema, y en este momento, parece más un distractor que un proyecto con buenas y reales intenciones de luchar contra la corrupción.

Luego, examinemos el concepto de ingobernabilidad, como lo proponen Huntington y Habermas, la cual definen como: “la suma de debilitamiento de la eficacia del gobierno, simultánea al debilitamiento del consenso ciudadano…” (Huntington y Habermas, 1998). El gobierno pasa por un momento de ingobernabilidad, pues se presenta como ineficiente en la lucha contra la corrupción, incluso, inmerso en ella, y además carente de respaldo ciudadano, como lo demuestra la más reciente encuesta de Yanhass, donde el Presidente tiene el 74% de desaprobación y su gabinete el 76% (Yanhass, marzo 2017).

Finalmente, analicemos lo que esta reforma significaría en materia de congestión de la agenda del Congreso. Suficiente ha copado el Ejecutivo al Legislativo con sus múltiples reformas y ahora más recientemente con la implementación de los acuerdos con Farc vía fast track, para ahora obstruir más la agenda legislativa con una reforma que tomaría meses de deliberación, dejando en un tercer plano el trámite de los múltiples proyectos de ley de autoría de los representantes y senadores, muchos de los cuales se hundirían por falta de trámite y vencimiento de términos. El Congreso no puede ser un órgano de propiedad del gobierno, en donde se privilegien sus deseos e intereses, y se releguen las funciones del Legislativo como es la presentación de proyectos de ley y, la realización de debates de control político.

Una reforma política y electoral sí hace falta, pero no debe ser presentada por un gobierno sin autoridad moral, robusta ingobernabilidad y legitimidad en entredicho. Habrá que esperar el veredicto de la democracia en donde ojalá los ciudadanos elijan un gobierno y un congreso renovado que carezca de conflicto de intereses y pueda adelantar una reforma real en donde la intención no sea distraer sino mejorar y hacer transparente el sistema político y electoral colombiano.

 

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8 propuestas para mejorar el aire de Medellín

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Ante la difícil situación medioambiental por la que pasa Medellín, no tiene sentido, ni ayuda en lo más mínimo criticar a la Alcaldía, al Gobierno o cualquier otro actor de la política nacional en este momento. Ya vendrá el momento del análisis y el debate político, pero por ahora urge que como ciudadanos hagamos lo necesario para ayudar a superar una situación que requiere políticas públicas de fondo para superar la crisis, pero sobre todo, decisiones particulares que generen impacto colectivo.

Medellín es conocida a nivel mundial por ser una ciudad innovadora que ha superado las más duras dificultades, y ésta no debe ser la excepción. Y es precisamente nuestra capacidad innovadora lo que nos debe conducir a abordar esta situación.

Medellín cuenta con instituciones que ninguna otra ciudad de Colombia tiene, como son el Instituto Tecnológico Metropolitano y Ruta N, además de varias universidades de primer nivel que deben jugar un papel activo en la solución de la coyuntura. Todos estos centros de ciencia, tecnología e innovación (CTI), cuentan con infraestructura de la más alta calidad y el capital humano para encontrar respuestas a problemas complejos que requieren un alto componente de CTI, como es el caso de la polución en el aire y la movilidad sostenible.

Es de la mayor importancia que Secretaría de Medio Ambiente, Área Metropolitana, Secretaría de Transporte, ITM y Ruta N, trabajen de la mano, se complementen y una vez disminuya la polución que tiene a la ciudad en alerta naranja, diseñen una política pública creativa y eficaz, que impida que volvamos a llegar a esta situación. Vale la pena agregar a lo anterior, que Secretaría de Cultura es clave en esta mesa de trabajo, pues en últimas, el cambio en nuestros hábitos –como lo está requiriendo la realdad de la ciudad- es un tema cultural.

Adicionalmente a lo anterior quiero dejar algunas ideas concretas que pueden contribuir a mejorar la calidad del aire de Medellín:

  1. Car sharing: Consiste en el alquiler de carros por cortos periodos de tiempo, funciona de manera semejante al sistema de bicicletas públicas, en donde la persona se registra, paga por el uso de la bicicleta, la usa y luego la devuelve para que alguien más disfrute del servicio. El car sharing funciona exitosamente en diferentes países de Europa.
  1. Instalación de filtros para vehículos diesel: Eduardo Behrentz, Vicerrector de desarrollo de la Universidad de los Andes, defiende esta medida y asegura a través de estudios, que el uso de éstos puede reducir hasta en 90% las partículas contaminantes que producen estos vehículos. Es necesario examinar si debe haber una política de incentivos para el uso de estos dispositivos o la obligatoriedad de hacerlo.
  1. Car pooling: Es una tendencia en Estados Unidos y algunos países de Europa en donde las personas comparten un solo vehículo para desplazarse. Esta medida ayuda a reducir el número de carros en las vías y genera ahorro para los usuarios. Valdría la pena examinar una campaña en este sentido promovida por la Alcaldía.
  1. Más carriles para bicicletas normales y eléctricas: Las ciclorrutas son importantes, sin embargo insuficientes, pues normalmente se construyen en sectores planos de la ciudad, cuestan mucho dinero y toma tiempo hacerlas. Las bicicletas eléctricas son una alternativa real para desplazarse en una ciudad de lomas como Medellín. En este sentido, la delimitación de carriles exclusivamente para bicicletas, no sólo en las partes planas de la ciudad sino también en las lomas, podría incentivar su uso.
  1. Electrolineras: Los carros eléctricos serán parte de un futuro próximo de la movilidad en las grandes ciudades. Aunque aún son novedad en la región, las cifras indican que cada vez hay más de estos vehículos. Una manera de incentivar su uso es instalando electrolineras (unidades de carga) en diferentes puntos de la ciudad. No se puede estigmatizar al usuario del vehículo privado, lo más conveniente es generar alternativas y facilidades para que eventualmente haya un tránsito del carro a gasolina al carro eléctrico.
  1. Buses eléctricos: El mal llamado sector del “transporte público de buses” en Colombia, debe ser parte de la solución, renovando su flota gradualmente por buses eléctricos. Si bien estos aún son costosos y la oferta es limitada, conviene se examine la posibilidad de incentivos para las empresas que lo hagan.
  1. Regulación de servicios como Uber: Una coyuntura ambiental como la de Medellín deben servir para que el Congreso y Gobierno se sacudan ante la necesidad de regular la plataforma Uber –y semejantes que pueden llegar al país- pues constituyen una alternativa real de movilidad en las ciudades de una manera eficiente y económica.
  1. Mejores calles, más caminantes: Diferentes estudios demuestran los beneficios económicos y sociales de una ciudad donde las personas se desplazan caminando. Para lograrlo es fundamental que haya buenos andenes, suficiente iluminación, presencia de las autoridades y por supuesto, un llamado de la Administración Municipal en donde se incentive esta forma de movilizarse.

Las anteriores son algunas ideas y propuestas que pueden nutrir la discusión para encontrar soluciones, pues en este caso complejo, no hay una sola medida que vaya a tener efectos exitosos. Se requiere una serie de decisiones que como mencionábamos, tengan un alto componente de innovación en ellas. Claro que hay medidas de fondo como las solicitadas por el Alcalde de Medellín a ECOPETROL para que se mejore la calidad de los combustibles, lo cierto es que esto puede tomar tiempo, y mientras ocurre, el aire de la ciudad seguirá llenándose de partículas contaminantes que afectan la salud de los habitantes.

Medidas como las sugeridas en este artículo, tampoco son mágicas y de efectos inmediatos, pero al menos sí pueden ser implementadas con mayor rapidez, que es en últimas lo que se requiere ante un tema urgente como el de la calidad del aire de Medellín.

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Jackie: La búsqueda de la grandeza

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Desde que salió el tráiler hace meses, tenía intriga por ver Jackie, el drama alrededor de la muerte de John F. Kennedy a través de los ojos de su esposa. Los pocos comentarios de personas que habían visto la película, los leí en Twitter, casi todos escribían lo mismo: “es una película lenta…” Personalmente me gustan las películas lentas, y más si son históricas y de política, pues es en este tipo de películas donde se presentan detalles aparentemente insignificantes, se logra transportar al espectador al lugar y momento de los hechos, pues la  pausada cadencia en este tipo de películas, se permite asimilar y apropiarse de lo que se ve.

En el caso de Jackie, el vestuario, la escenografía, el cuidado con el que se manejó cada detalle en la decoración de la Oficina Oval y la residencia privada de la Primera Familia, son características que dan seriedad y realismo a la película. Pero más allá de lo estético, los diálogos o casi monólogo de Jackie en la entrevista que desarrolla la película –algunas frases son reales, tomadas de la entrevista original de Jackie Kennedy con Theodore H. White para la revista Life en 1963- permiten conocer algo de la personalidad, pensamiento y deseos de la que quizás es la Primera Dama más recordada de la historia de los Estados Unidos.

En Jackie, el sentimiento de angustia por la inconclusión de la obra política de JFK trasciende el dolor de los acontecimientos. En los diálogos de la película se muestra como Bobby Kennedy se lamenta de no haber hecho y empujado más a su hermano para emprender proyectos de mayor envergadura como “un programa espacial” que hubiera tallado el nombre de JFK en la historia universal. De forma semejante, se presenta el afán de Jackie para asegurar un lugar de grandeza para su esposo en el tiempo, quizás por eso -permite entrever el director- la insistencia de Jackie para tener un gran funeral, semejante al de Abraham Lincoln.

Y es precisamente este personaje, quien se convierte en una especie de referente para Jackie y Bobby, pues en diferentes escenas discuten acerca de legado que Lincoln dejó para los Estados Unidos, comparado con el de JFK, que quedaba en duda, pues como lo pregunta el mismo Bobby en un fragmento ¿cuál fue realmente el gran logro o reforma que logró Jack Kennedy? ¿La resolución de la crisis de misiles con Cuba? O, agregamos, ¿Sus amoríos con Marilyn Monroe? En últimas, ¿Por qué recordamos a JFK?

En la película se permite ver que esta duda impulsa a Jackie a ejecutar un funeral que fuera recordado en la historia, un último esfuerzo por posicionar a su esposo al lado de los grandes líderes que cambiaron la faz del mundo-aunque él no lo hubiera hecho-.

Con justas o injustas razones, la realidad es que 54 años después de su muerte, el mundo sigue recordando a Kennedy. Se han escrito cientos de libros alrededor de su vida, al igual que series de televisión y películas –como la que estamos comentando- además de inumerables colegios, calles y hasta escuelas de política como la famosa John F. Kennedy School of Government de Harvard.

JFK sigue siendo un paradigma para políticos de EEUU y el mundo, su estilo de gobierno, manera de comunicar, carisma y hasta apariencia, resultan objetos de fascinación, estudio e imitación por parte de muchos. ¿Qué tanto tuvo que ver la Primera Dama en todo esto posterior a su asesinato? Difícil saberlo con certeza, pero al menos en la película dirigida por Pablo Larraín, el mensaje es claro: La perpetuidad de JFK en parte se debe a Jackie, quien a su vez, también se inmortalizó. La destreza del director y el guionista de la película para lograr comunicar este mensaje a los espectadores, hacen que Jackie sea una película que vale la pena ver, analizar y discutir, y que sin duda se convierte en un insumo histórico de la historia de los Estados Unidos y el mundo.

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Salir a la calle

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Hay momentos en las sociedades en donde llegan gobiernos que actúan en contra de la voluntad popular, pretenden imponer reformas que son contrarias al deseo e intereses de los ciudadanos, y de esta manera, vulneran y debilitan la democracia.

Infortunadamente ese momento ha llegado para Colombia; el gobierno del presidente Santos y sus mayorías en el Congreso, denominadas Unidad Nacional sumados a los partidos de izquierda, se empeñan en contradecir la voluntad ciudadana al otorgar excesivas ventajas y  cumplir todas las demandas de la guerrilla Farc, en medio de un proceso que ha sobrepasado límites legales, y que ha llegado a reformar la Constitución e incluso pretender que lo acordado entre gobierno y esta guerrilla sea inmodificable durante al menos 3 periodos presidenciales; una turbia movida que contradice el elemento fundamental de la democracia que indica que es la ciudadanía quien elige en las urnas que debe hacer o no el gobierno electo.

Mientras el Gobierno y sus mayorías parlamentarias, acompañadas del beneplácito de algunos jueces que se han removido la sagrada venda de la imparcialidad para servir a intereses políticos, pretenden imponer un cambio de fondo en el sistema judicial y político del país, el rechazo ciudadano aumenta en silencio como lo indican las encuestas de opinión, en donde el Gobierno cae a la mínima aprobación popular. En medio de la impotencia, más no la resignación, las calles del país se presentan como la alternativa para protestar pacífica y cívicamente ante los excesos del Gobierno y su Unidad Nacional.

La calle  es el escenario democrático por excelencia en donde la sociedad acude masivamente a las urnas durante las elecciones, o donde lo hacemos cuando hace falta manifestar el descontento con nuestros gobernantes. En la calle nace y se desarrolla la democracia; allí demostramos lo que pensamos y queremos cuando los gobiernos no escuchan o desconocen lo que se expresa en las urnas, la calle es siempre una alternativa para levantar la voz y exigir cambios cuando en los recintos del poder Ejecutivo y Legislativo se actúa en contravía de lo que la sociedad demanda.

La profunda desconexión del actual gobierno y sus aliados con el sentir de la sociedad, y por el contrario su sintonía y hasta beneplácito por satisfacer las demandas de un grupo de ilegales, merece que como sociedad, independientemente de preferencias políticas particulares, acudamos a la calle, de manera pacífica, haciendo uso del poder del civismo y de la idea que en la democracia las voces unidas de los ciudadanos deben prevalecer sobre las de quienes por razones ajenas al bien común, soslayan su deber de servir a quienes los eligen, para servirse entre ellos mismos.

Este 1 de abril, salgamos a la calle, manifestemos en público lo que tantas veces conversamos en privado y dejemos saber a quienes hoy ostentan el poder a nivel nacional y han incumplido, que la democracia no se agota el día de las urnas y que se debe esperar 4 años para que haya cambios. El cambio empieza ahora.

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Menos paz, más medioambiente

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El debate sobre la negociación de paz con Farc y ahora con el ELN, ha agotado buena parte de la agenda política nacional. El resto de la atención de algunos medios de comunicación y de analistas influyentes, se ha centrado en la corrupción. Ambos temas son importantes, no obstante, mientras el país político se fija en estos asuntos, una materia urgente y letal como es la mala calidad del aire de las ciudades sigue empeorando, sin que el Gobierno Nacional y el Congreso analicen y presenten soluciones para enfrentar este reto.

Mientras escribo esta columna, Medellín se encuentra en alerta naranja por la deteriorada calidad del aire y ad portas de otra crisis ambiental como la vivida el año pasado donde el Alcalde de la ciudad tuvo que prohibir la circulación de vehículos durante todo un día.

Hace meses dijimos que la crisis ambiental de Medellín era un campanazo de alerta para el país que demandaba soluciones creativas por parte del Gobierno puesto que lo ocurrido en la capital de la montaña, podría replicarse en otras urbes de Colombia. Sin embargo nada ha sucedido; el tema medioambiental, simple y llanamente, no está en la agenda política nacional.

¿Será que Colombia debe vivir una tragedia de grandes proporciones en materia ambiental para que se tomen decisiones de fondo para limpiar el aire que todos respiramos? Datos del Área Metropolitana, indican que 9,2% de todas las muertes por causas naturales en el Valle de Aburrá, son atribuibles a la mala calidad del aire, una cifra preocupante que ya debería generar políticas de choque para enfrentar este reto, sin embargo nada pasa, pues la polución es un asesino silencioso que mata sin el drama generado por los disparos de los ilegales, pero con mayor efectividad.

En cuanto a esto preguntamos, ¿dónde está el debate? ¿las soluciones? Eduardo Behrentz, experto en sostenibilidad de la Universidad de los Andes, sostiene que los filtros instalados en vehículos, reducen el 90% de las partículas contaminantes, y que como tal, esto debería ser una obligación, especialmente para los propietarios de carros con Diesel. Es posible que esta no sea la única solución, pero sí contribuya a enfrentar el reto y por lo menos surge como una idea concreta que merece el análisis de los tomadores de decisiones públicas, pues el reloj sigue corriendo y los ciudadanos enfermándose.

Urge que el medioambiente y en concreto la calidad del aire estén en el centro de la agenda política. Necesario y valioso que se instale la lupa de la opinión pública sobre la corrupción, y también que haya un escrutinio riguroso frente a la implementación de los acuerdos de paz con Farc, pero en medio de todo, abramos un espacio al capítulo medioambiental y busquemos soluciones a una materia que quizás es más urgente que muchas otras discusiones que nos distraen a diario.

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Farc de corbata

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“Es mejor tener a las FARC echando discursos en el Congreso que dando bala en el monte” dicen algunos defensores del acuerdo entre Gobierno Nacional y esta guerrilla. El asunto no es tan simple, pues la situación no se agota con permitir a los miembros de esta organización ilegal hacer política como cualquier ciudadano colombiano. Los beneficios que el Gobierno ha brindado son injustificados y además proporcionan una ventaja significativa sobre cualquier ciudadano que pretenda aspirar a ocupar una curul en el Congreso de la República.

Examinemos cada uno de los beneficios en cuestión:

Primero, el partido de las FARC recibirá entre la fecha de su inscripción y el 19 de julio de 2026, el promedio de lo que recibieron los partidos o movimientos políticos con personería jurídica para su funcionamiento en las elecciones, previas a la firma del Acuerdo Final ¿Por qué se financia con recursos públicos de los colombianos a una organización sin ningún tipo de legitimidad popular –y por el contrario ampliamente rechazada-?

Como ha sido costumbre, el Gobierno ha dicho verdades a medias. Una cosa es permitir la participación en política de algunos miembros de esta organización, y otra muy diferente es hacerlo con el respaldo del erario, que en últimas no es nada diferente a que los impuestos de los ciudadanos financiarán la actividad pública de quienes por décadas han buscado destruir nuestra democracia.

Segundo, el movimiento político al que hagan tránsito las FARC, recibirá financiación para establecer un centro de pensamiento, así como la divulgación de su plataforma ideológica y programática con una suma equivalente al 7% anual de la apropiación presupuestal para el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos, entre la fecha de registro y el 19 de julio de 2022. Así las cosas, no sólo se financiará la constitución y mantenimiento del partido político de esta organización, sino que aportaremos para que divulguen su plataforma ideológica con un presupuesto superior al que reciben partidos de minorías como los indígenas o afrocolombianos. Con esto se envía un reprochable mensaje, pues pareciera que para obtener estos privilegios que cualquier organización social ansiaría, tendría que delinquir –y mucho- para luego solicitarlos vía negociación con el Estado.

De igual manera, los candidatos a la Presidencia de la República y al Congreso, inscritos por el movimiento político de las FARC en 2018 y 2022, recibirán financiación estatal para sus campañas.

A lo anterior que es producto del Acuerdo Final, sumemos las siguientes reflexiones: A) Habrá circunscripciones especiales donde las FARC han tenido un control territorial histórico. B) Las FARC son una organización rica, que ha llenado sus arcas con recursos provenientes de la extorsión, narcotráfico y minería ilegal entre otros. C) No todos los frentes de las FARC se desmovilizarán, es decir, seguirán ejerciendo presión armada en diferentes zonas del país. D) No olvidemos la simpatía y apoyo que este grupo recibe por parte del régimen venezolano.

Por todo lo anterior resulta necesario recordar que sí, las FARC van de corbata al Congreso a “echar discursos” pero lo harán con amplias ventajas legales e ilegales sobre los demás partidos y ciudadanos que aspiren a ejercer la política desde el Congreso de la República.

P.S: ¿Habrá que dar los mismos beneficios al ELN en la negociación en curso?

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Zanahoria y glifosato

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En marzo del presente año, Colombia volvió a ocupar el deshonroso primer puesto en el ranking de países productores de coca en el mundo; un retroceso en la lucha contra las drogas en donde Colombia venía ganando prestigio y presentando resultados tangibles. La estrategia del Gobierno del presidente Santos de dar más zanahoria que garrote en esta compleja lucha no está dando los resultados esperados y por lo tanto urge se discuta nuevamente la necesidad de volver al modelo de fumigación aérea con glifosato, como lo planteó recientemente el nuevo Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez.

A diferencia de países como Afganistán o Birmania que tuvieron profundos impactos sociales y económicos con la prescripción de los cultivos de opio, debido a que la subsistencia de su población era altamente dependiente de ellos, Colombia no ha tenido consecuencias semejantes con la política de aspersión aérea y erradicación manual de coca. De acuerdo a un estudio del Transnational Institute (2005), el 10% de la población afgana dependía del cultivo del opio y en Birmania, unas 2 millones de personas dependían de este mismo producto; situación diferente a la colombiana.

No obstante, los casos en mención dejan una lección: el garrote exclusivamente–en términos del presidente Roosevelt- es insuficiente y hasta contraproducente en la lucha contra las drogas. En el caso puntual de las políticas para la eliminación de cultivos ilícitos, es preciso presentar alternativas reales de sustitución de cultivos que puedan representar un ingreso decente a los sembradores y así, evitar crisis humanitarias como la birmana, en donde el desplazamiento, la desescolarización y la desnutrición, entre otros, aumentó exponencialmente posterior a la erradicación de los cultivos de opio.

La violencia en Colombia ha dejado consecuencias trágicas en materia social. Según Alejandro Gaviria en su libro Alguien tiene que llevar la contraria (2016), para el año 2008, el acumulado de desplazados en Colombia ascendía a 3,5 millones de personas. Sin embargo, las principales causas de esta crisis humanitaria radicaban más en la presencia y accionar de actores armados que en la política de lucha contra las drogas. Diferente a los casos asiáticos, la erradicación de cultivos de coca no ha generado tragedias humanitarias, razón que nos lleva a argumentar que es preciso volver a una política de mayor garrote, entendida ésta como la de aspersiones aéreas con glifosato y erradicación manual rigurosa.

Según cifras del Ministerio de la Defensa de Colombia, durante los años 2010-2013, se estaba fumigando un promedio de 101.700 hectáreas anualmente. En 2014, meses antes de la suspensión de aspersiones aéreas, y con una disminución notable en la intensidad de esta política, se fumigó 55.532 hectáreas de coca. Así las cosas, el número de hectáreas sembradas de coca en Colombia se duplicó de 2013 a 2015, pasando de 48,000 a 100,000. De igual manera, la erradicación manual también tuvo un descenso y pasó de 43,792 hectáreas de cultivos ilegales suprimidas en 2010 a 643 en 2015.

De los casos de Afganistán y Birmania debemos aprender, más no irnos al extremo, y por el contrario repensar en la conveniencia de revivir programas alternativos para cultivadores como el de Familias Guardabosques quien para 2007 había vinculado 88,000 familias a este programa.

En la lucha contra las drogas, el garrote por sí solo es inefectivo, no obstante cada caso tiene sus particularidades y por lo tanto caer en el romanticismo de creer que en un país como el nuestro que produce más coca que ningún otro, la zanahoria de las políticas sociales son suficientes para enfrentar semejante desafío es iluso e irresponsable. La zanahoria es clave, sin olvidar y descartar el garrote, que en este caso y para esta situación, en Colombia tiene nombre y se llama glifosato.

 

 

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¿Picapiedras o Supersónicos?

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¿Qué tipo de país queremos? ¿Uno estancado y arcaico como el retratado por Hanna-Barbera en la caricatura Los Picapiedra, o uno moderno, conectado y a la vanguardia como el descrito en Los Supersónicos? El pasado 22 de noviembre llevamos a cabo un debate de control político en la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes donde explicamos el impacto de los impuestos a la tecnología en la Reforma Tributaria sobre la conectividad e industrialización digital del país.

El Ministerio de Cultura se ha empeñado en defender los nuevos impuestos al Internet debido a que esta cartera recibiría 25% del recaudo del impuesto, situación que merece análisis.

Lo primero que debemos decir es que el Internet es una herramienta al servicio de la cultura, no sólo para acceder a ella sino para crearla. Gracias al Internet tenemos la posibilidad de escuchar las Cuatro Estaciones de Vivaldi interpretada por las mejores orquestas, conocer las ideas de los pensadores más destacados a través de TED o hacer un tour virtual por los mejores museos, de manera gratuita e inmediata. 

Según un informe de Deloitte sobre la relación entre crecimiento económico y penetración a Internet , los países con mayor penetración de banda ancha tienen un PIB per cápita más alto. Adicionalmente, el Banco Mundial sostiene que en las economías en desarrollo, el crecimiento económico se acelera en 1,38% por cada 10% en la penetración de banda ancha.

De acuerdo a estudios de MinTIC (2016) la disminución en la tasa de desempleo del 12% al 9% en los últimos 13 años, obedece -en buena medida- al aumento del 2% al 30% en la penetración de banda ancha por suscripción durante este mismo periodo. ¿Por qué defiende MinCultura el gravamen sobre una herramienta que genera cultura, crecimiento económico y empleo?

Dos datos finales, Colombia es el décimo país del mundo con más estudiantes a distancia a través de la plataforma digital Coursera. La Reforma establece un impuesto del 19% a la educación online. Una población más educada es más propensa a interesarse en asuntos culturales. De igual forma, la Reforma Tributaria pretende gravar los textos digitales, ¿Es coherente que el Ministerio de la Cultura defienda establecer impuestos a la lectura digital que hoy es una alternativa usada por cientos de miles de ciudadanos para educarse?

Con la Reforma Tributaria, el Ministerio de Cultura recibiría 31,799 millones por concepto de los nuevos impuestos al Internet, esto es, 962 millones por departamento anualmente o 86 millones por municipio. ¿Se justifica más impuestos al acceso a Internet que es complementario a la cultura y genera desarrollo económico, disminuye brechas sociales y permite que muchos ciudadanos tengan un mayor poder adquisitivo para acceder a la oferta cultural del país?

El Internet es una herramienta idónea para tener un país más educado y con mayor acceso al conocimiento. Desincentivar su crecimiento y uso, a través de nuevos impuestos, no promueve la cultura y por el contrario resulta en que menos ciudadanos -especialmente los más pobres- puedan acceder al arte, la literatura y la historia, con sólo un clic.

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Refrendación en el Congreso: Más polarización

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  1. Cuando el 2 de octubre en horas de la tarde la Registraduría informó que había triunfado el NO por un estrecho margen, diferentes juristas sostuvieron que el Acuerdo dejaba de existir. Incluso en diferentes ocasiones durante la campaña así lo expresó el Dr. De La Calle. “Si en el plebiscito llega a ganar el NO, al acuerdo simplemente no existe, así de sencillo” Expresó con meridiana claridad el Jefe Negociador del Gobierno.
  1. Sin embargo, el presidente Uribe y diferentes líderes del NO decidieron adoptar el Acuerdo como un texto base para mejorarse y lograr un GRAN ACUERDO NACIONAL, teniendo en cuenta la significativa votación del Sí. Desde el día uno hemos tenido la voluntad de unión, de alcanzar una paz justa y cohesionar al país en torno a un propósito común.
  1. Señores y señoras congresistas, el gran objetivo posterior al plebiscito ha sido lograr un GRAN ACUERDO NACIONAL que logre cohesionar al país, fortalecer las instituciones y llegar a un buen Acuerdo de Paz donde prime la justicia.
  1. Frente a lo anterior, el Gobierno Nacional se apresuró a firmar un denominado “Nuevo Acuerdo”, desconociendo buena parte de los temas sustanciales, frente a los cuales la ciudadanía se había pronunciado con precisión. Creemos, que lo anterior ha estado motivado por la presión del cronómetro de la entrega del Nóbel. La democracia no se construye con afán.
  1. La gravedad de refrendar los acuerdos en el Congreso radica en que se sigue profundizando la división del país. Con esta situación no gana nadie, se debilita las instituciones, se pierde confianza con la ciudadanía y se alcanza un acuerdo frágil y vulnerable.
  1. Diferentes congresistas han dicho que votarán SÍ a la refrendación en el Congreso por que en sus regiones ganó esta opción, un argumento respetable. ¿Y qué pasa con quienes piensan votar SÍ y en sus regiones ganó el NO? Para la reflexión.
  1. Cuando la desconfianza de la ciudadanía crece sobre las instituciones de la democracia, se abona el terreno para el populismo. Nadie gana con esta situación, además de la peligrosa amenaza del populismo que se ha instalado en diferentes países de la región.
  1. Según la más reciente encuesta de YanHass el 65% de los colombianos NO está de acuerdo con que el Congreso refrende el Nuevo Acuerdo de Paz. Una cifra que refleja el estado de la opinión pública y que debe ser tenida en cuenta.
  1. Vale recordarlo una y mil veces, fue el Presidente de la República quien repitió hasta la saciedad que la última palabra la tendrían los colombianos. ¿Qué pasó con esa promesa?
  1. Una reflexión final, las FARC están integradas por algo más de 7,000 hombres y mujeres, los colombianos que vivimos en la legalidad somos 48 millones. El país no se puede seguir dividiendo por satisfacer las exigencias de esta minoría, deben ser ellos quienes se acojan a las reglas establecidas de la democracia, y no modificar las normas democráticas para que se ajusten a sus deseos e intereses. Así, podrán alcanzar un pacto con las Farc, pero no la cohesión del país alrededor de este tema.
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Reto Republicano

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El presidente Santos ha forjado fama como un gran conductor de las relaciones internacionales de Colombia debido a sus buenas amistades con líderes mundiales, a los múltiples viajes que ha realizado al exterior para vender y obtener apoyo a la negociación con las Farc y al énfasis que ha puesto para que Colombia ingrese a instituciones tan prestigiosas como la OCDE.

Sin embargo, los desaciertos del Presidente en materia diplomática no han sido pocos. Por un lado su cercanía y dependencia de gobernantes como Maduro, Correa y Castro ha impedido que Colombia pueda adoptar posturas fuertes en materia de defensa de Derechos Humanos en Venezuela y Cuba o que pueda exigir con mayor autoridad un control más estricto de las fronteras con Ecuador y Venezuela.

En este sentido Santos ha sido polifacético, pues mientras mantiene cercanía con los presidentes en mención, también sostiene buenas relaciones con líderes de otros países que distan de las ideologías, prácticas y estilos de Maduro y compañía. Adicional a esto, Santos ha sido un gobernante al que le ha faltado prudencia y ha sido apresurado en materia de declaraciones que puedan afectar las relaciones con otros países, recordemos lo que dijo hace algunos meses respecto a la carrera presidencial norteamericana: “Hillary ofrece más garantías para la paz de Colombia”.

Seguramente Santos, al igual que la mayoría de ciudadanos del mundo pensó que la victoria sería para la señora Clinton, no obstante en una materia sensible y siendo él el conductor de las relaciones internacionales de Colombia debió haber guardado prudencia y no anticiparse a los resultados. Sin embargo el reto no radica exclusivamente en lo referente al presidente electo Trump, la administración Santos ha descuidado la relación en general con los congresistas Republicanos, quienes recordemos, además de Trump, fueron los grandes ganadores en la carrera legislativa al obtener las mayorías en la Cámara y el Senado con 193 y 51 asientos respectivamente.

El cambio en materias como el abandono de la fumigación de cultivos ilícitos en Colombia, el viraje en el enfoque del Plan Colombia hacia el denominado “Paz Colombia”, la ya mencionada cercanía del gobierno colombiano con gobiernos como el de Venezuela y Cuba y la modificación en el tratamiento de organizaciones como las Farc al pasar de ser terroristas a actores políticos, podría dificultar la cercanía entre el gobierno Santos y el nuevo gobierno y Congreso norteamericano.

Por fortuna el Embajador Pinzón tiene mayor moderación y una línea más estricta en materias como la lucha contra las drogas y el terrorismo, sin embargo, si el enfoque y del presidente no sufre modificaciones en la recta final del gobierno, es probable que su labor no de los frutos esperados en el afianzamiento de relaciones.

Es necesario buscar el apoyo y la cercanía con el Partido Republicano quien por años fue descuidado y ahora se necesitará ante los retos internos de Colombia, pero también debido la inestable situación de la región con el tambaleante régimen venezolano y la aún no resuelta disputa con Nicaragua. Ante la larga lista de pendientes y errores por enmendar de la administración Santos, ahora se suma el reto Republicano.